los 12 signos zodiacales por Marta Conde
El recorrido que efectúan los planetas a través de toda la banda del Zodíaco se llama tránsito. Para evaluarlo, se mide la posición que ocupan con respecto a las diferentes constelaciones y signos zodiacales.
La cifra obtenida, expresada en grados, minutos y segundos, se anota en las Efemérides del año correspondiente.
Esto se hace día a día, citando todas las peculiaridades: movimientos geocéntricos o retrógrados, eclipses de Sol o de Luna, ocultaciones de estrellas o planetas, aspectos que generan, etc.
Estos desplazamientos constantes son idóneos para originar condiciones diferentes de fase respectiva, que se dan entre los cuerpos celestes y en relación con las casas que ocupan.
Cada uno de ellos se produce cuando una estrella astrológica pasa sobre un punto neurálgico del tema natal: sobre los ejes cósmicos, encima del planeta regente, sobre los mismos astros del nacimiento y en lo alto de una conjunción estrecha con la Carta del cielo para ese día.
Representan la clave verdadera del destino: conservan la facultad de modificar las profecías emanadas del desarrollo del horóscopo, tanto para bien como para mal.
Los más importantes corresponden a las Conjunciones, y sólo éstos deben tomarse en consideración: midiendo los ángulos que forman con los otros planetas y con los ejes cósmicos.
El tránsito pierde eficacia en los aspectos menores y con los astros veloces; entre éstos se incluyen: el Sol, la Luna, Mercurio y Venus.
La oportunidad de sus retornos, que ocurren siempre en tiempo preciso y con ocasiones cíclicas previsibles, hacen poco creíble la insistente repetición de un evento, cualquiera que sea su naturaleza.
Aquellos que forman una Oposición pueden ser determinantes también. Todos los demás pierden intensidad.